El impacto ambiental de la carne

La mitad del sector del planeta que se puede habitar es, actualmente, utilizado para la agricultura. Pero, lamentablemente, este no es el único cálculo mal pensado por la sociedad moderna. La carne y el impacto ambiental se unificaron en una misma problemática, dado que la primera, decanta en la segunda.

Para abastecer a los animales, que luego se consumen, es necesario cultivar un número mayor de plantas que las que consumiría la población si fuéramos veganos/vegetarianos. Se dedica el 80% de cultivos y pastos sólo para alimentación de animales como vacas, cerdos y ovejas, cuando sería más inteligente, consumir esa vegetación directamente en la población. Si nos basamos en números, el mercado de la carne produce hasta 31 veces más de emisiones de CO2, en comparación con un alimento muy conocido a base de plantas: el tofu

Expertos han hecho una sucesión de estudios, basados en diferentes escenarios con las emisiones futuras de gases del efecto invernadero, con la conclusión de que, si eliminamos la producción de carne, o, aunque sea, reducimos su tamaño y consumo, podríamos salvar al planeta del calentamiento global que se vive hace varios años. Es de conocimiento general, que este efecto está produciendo catástrofes en todo el mundo, por lo que debemos actuar a la brevedad, para evitar quedarnos sin planeta.

Lamentablemente, el mercado ganadero está destruyendo hábitats enteros, produciendo catástrofes en los ecosistemas, además de generar una enorme cantidad de gases perjudiciales y contraproducentes para el medioambiente, dado que emiten gases como óxido nitroso, carbono y metano, que son los grandes contribuyentes del aumento del calentamiento global.

Si se modificaran ciertos consumos, como disminuir el consumo de animales y toda la producción que ese mercado conlleva, podríamos reducir los niveles de producción de esos gases, que son los principales destructores de nuestro planeta y frenar la catástrofe climática a la que nos acercamos a pasos agigantados.

Realizando una transición en varias etapas, donde el consumo de la carne disminuyera, de aquí a 15 años, podríamos reducir esas emisiones en niveles considerados como para lograr la estabilización del efecto invernadero en los siguientes 30 años. Eliminando ciertos productos de origen animal lograríamos un cambio inmenso.

La carne y el impacto ambiental

Además de evitar una devastación de nuestro planeta, salvaríamos a un trillón de animales por año, dado que, actualmente, 150 millones de animales se sacrifican diariamente por cada comida (sólo contando los terrestres). A su vez, contaríamos con una mayor cantidad de tierras libres, para poder reforestar y evitar que se sigan perdiendo áreas y vidas silvestres, así como, también, podríamos abastecer a más personas al acceso de una alimentación saludable, erradicando el hambre en el mundo. El consumo y malgasto del agua reduciría su tamaño, dado que el 92% del agua dulce es utilizado por la agricultura, y dejaría de haber el nivel de contaminación de agua de hoy día. Como podemos ver, la carne y el impacto ambiental se transformaron en un mismo problema.

La premisa se trata de priorizar un cambio adecuado en nuestra dieta para cuidar nuestras condiciones climáticas y mejorarlas. Tomar conciencia sobre nuestra alimentación, es un primer paso, además de colaborar desde los espacios de compostaje, separación de los residuos, cambios en hábitos que ya tenemos internalizados como consumir productos que no requieran envases plásticos, entre otras cosas.

Encontrá más información en este artículo sobre cómo reducir tu huella de carbono.

Todo cambio positivo hacia la naturaleza, es un cambio positivo hacia nuestro futuro como humanidad.