Qué es la Revolución Verde
Se trata de una denominación que se usó entre los años 1960 y 1980 para describir el incremento importante de la producción agrícola y, a su vez, de alimentos. En ese entonces, se adoptaron diferentes tecnologías y prácticas, incluyendo la siembra de distintos cereales (trigo, arroz y maíz) con mayor resistencia al clima y las plagas, mejoras en los métodos de cultivo, además del uso de riego por irrigación, uso de fertilizantes y plaguicidas.
Su finalidad fue la de generar enormes tasas de productividad agrícola, erigida sobre la base de una producción a gran escala y con tecnologías de alta calidad. En los 90’ se produjo una revolución verde nueva, que se denominó, revolución genética. La misma, fue la unión entre la ingeniería genética y la biotecnología.
El principal aspecto de la nueva revolución verde, es poder crear organismos modificados genéticamente, conocidos como productos transgénicos. Básicamente, se trata de creaciones de laboratorio mediante la transferencia del gen responsable de una característica determinada, modificando su genoma a través de la manipulación de su estructura natural. A grandes rasgos, el genoma determina las diferentes características de los organismos, es decir, la diferencia entre un animal y una fruta es posible gracias al genoma de cada caso. De esta forma, la cantidad de combinaciones que se pueden crear es infinita, pero no siempre podemos conocer con anticipación los efectos que producen estas modificaciones.
La misión de estas revoluciones fue la de exterminar el hambre, misma justificación y defensa que se emplea hoy día. La gran diferencia, es que, actualmente, tenemos noción de que producir alimentos de esta forma, no brinda la certeza de lograr una distribución equitativa y global, además de que la problemática del hambre en el mundo posee complejidades más grandes como la comercialización, la falta de poder adquisitivo de gran parte de la población global, y las intermediaciones en la distribución de los alimentos.
Repaso Histórico
Considerada como un cambio inminente en las producciones agrícolas, la primera revolución verde fue tomada como un proceso de modernización de la agricultura, donde los agricultores implementaron ciertas innovaciones técnicas como máquinas agrícolas, agrotóxicos y fertilizantes inorgánicos. De esta forma, la tecnología vino a reemplazar los conocimientos y experiencias del agricultor.
Con la Segunda Guerra Mundial y las innovaciones bélicas de la época, rápidamente se fabricaron tractores, agrotóxicos y tanques de combate. Se sumó la industria nuclear para controlar las plagas y conservar los alimentos.
La Fundación Rockefeller, en el año 1943, da inicio al Programa Mexicano de Agricultura, cuyo propósito era mejorar el trigo y el maíz. La producción del trigo aumentó su rendimiento de 750kg por hectárea a 3.200kg por hectárea, en sólo 20 años. Actualmente, son millones las hectáreas en donde podemos encontrar maíz y trigo en todo el mundo. Luego, proyectos parecidos se iniciaron en todo el territorio latinoamericano y, en 1947, la empresa de granos Cargill, inició su producción de maíz híbrido en nuestro país.
A través de estas modificaciones y el incremento de la Revolución Verde, los suelos se transformaron en sustratos simples para sustentar las plantas con técnicas artificiales, decantando en un síntoma cada vez más presente, la erosión. Consecuencia del inadecuado manejo del suelo, por esta nueva agricultura de tecnologías destructivas, así como, también, por el uso sin medida de fertilizantes químicos y agrotóxicos. Toda esta actividad, provocó la reducción de la actividad microbiana, contaminando las aguas subterráneas y perjudicando la fauna del suelo, además de generar enormes trastornos en el equilibrio del medioambiente, destruyendo especies que eran de gran ayuda para el ecosistema.

Erosión de las Semillas
Como consecuencia de la genética de las semillas, se redujo la diversidad de alimentos que la gente puede consumir. Antes, se cultivaban unas 300 especies distintas de plantas, hoy, llegamos a alimentarnos con apenas 30 plantas que conforman el 95% del potencial nutritivo necesario.
La diversidad genética de los cultivos generados por el hombre a lo largo de 10mil años, se encuentra en riesgo inminente en poder de las fuerzas económicas y políticas actuales. Podríamos decir, que nos encontramos cerca de una crisis real. Controlando el desarrollo tecnológico, las empresas más importantes están creando mecanismos que sólo aumentan el poder de los monopolios.
Desde el 2003, las 10 industrias productoras de semillas más grandes del mundo, controlan la mitad del sector. Por su parte, Monsanto, se convirtió en la empresa más grande a nivel global en la venta de semillas.
La Revolución Verde fue llevando a los individuos a creer que pueden dominar la naturaleza, y lo único que nos queda como sociedad, es fortalecer las estructuras solidarias y comunitarias para sobrevivir nosotros y el medio ambiente.
La ciencia y la tecnología no pueden realizar
transformaciones milagrosas, del mismo
modo que no pueden hacerlo las leyes del mercado.
Las únicas leyes verdaderamente férreas con
las cuales nuestra cultura finalmente tendrá
que ajustar cuentas, son las leyes
de la naturaleza.
Enzo Tiezzi
Referencias:
Eliane Ceccon. Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinaria, Universidad Nacional Autónoma de México.

